sábado, 13 de septiembre de 2008

...PASEN Y VEAN

Hago esta entrada con todo el cariño del mundo porque en ella se conjugan tres grandes pasiones: el arte, el circo y las manualidades. Hace unos días rebuscando por una librería encontré un dvd sobre Alexander Calder que me sorprendió y atrajo sobremanera, me pregunté: ¿este Alexander Calder es el mismo que yo conozco, importantísimo escultor cuyas esculturas móviles son archiconocidas? Pues resultó que sí, y buscando, buscando he conseguido saber algo más sobre este gran hobbie de Calder, que, a mi parecer, supo convertir en algo realmente fascinante, se trata de su Cirque Calder. Un circo, sí, creado con alambres, telas, madera y gomas, que fue genialmente creado por él y cuyos conocimientos sobre ingeniería mecánica aquí plasmó.

¿Porqué todo aquello creado con medios precarios y manuales resulta ser de lo más atrayente e interesante?...esto me recuerda a Michel Gondry...pero de él ya hablaremos otro día.

Mejor no escribo más y lo disfrutáis.



enero

5 comentarios:

Anónimo dijo...

últimamente recuerdo mucho a Calder cuando veo esas figuras colgántes y móviles para los bebes que cuelgan de sus cunas. No creo que haga falta entender de arte para disfrutar las obras de Calder, simplemente disfrutar de sus colores y formas flotando sobre nosotros. ¿Un retroceso en la infancia?
Desconocía este faceta de en su maravilloso circo, pero.......se nota un huevo que no está hecho por ordenador. ¿no?

Anónimo dijo...

Que circo más fascinante!!! El movimiento que Calder consigue de esos personajes, el sentido del humor...ai, suspiro, por qué no vendrá un circo así a mi pueblo y no el del spider-man??

Anónimo dijo...

Aún con todo el pelo lleno de canas se puede conseguir volver a ser niño...
¿Vosotros tambien jugabais a hacer inventos con los muñecos, hilo, imanes etc?
Aveces recuerdo el Notiempo encima de la moqueta verde, podían pasar horas que yo me quedaba ahi flipandolo con mi tente y mis muñecajos, momentos de despreocupación total, baba y felicidad.

Anónimo dijo...

Dan ganas de ponerse a juguetear con alambritos, eh que sí?

Anónimo dijo...

Aún recuerdo un geyperman al que le transplanté la cabeza de un pterodáptilo.Fue uno de los momentos más maravillosos de mi vida.