viernes, 1 de abril de 2011

CINE REAL

Creo que ya hemos dejado claro, que somos capaces de fingir que sentimos devoción por el cine independiente ucraniano subtitulado en moldavo, y que nos pueden explotar los globos oculares de tanto llorar con dramazos como “Nunca me abandones”, de la misma manera que podemos ser lo suficientemente gañanes, como para no reprimir unas risas con una ensalada de hostias a lo Bud Spencer o una de cuescos a lo Louis de Funes. Una vez acreditada nuestra eclepticidad, es el momento de analizar un concepto de cine en desuso y ninguneado por cualquier medio especializado. Nosotros no somos ningún medio especializado, y por eso nos podemos dar el gustazo de hablaros del “Cine Monarpaúsico”(con perdón).

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¿De qué estoy hablando? Me refiero a ese cine libre de ataduras, indultado por el paso del tiempo, donde el populacho se regocijaba con los romances y pasiones de las monarquías europeas. Títulos ya por todos conocidos como “Sissí Emperatriz””La Panadera y el Emperador” o “¿Dónde vas Alfonso xII” quedaron en el imaginario de todas las románticas de una época donde los Parisjiltons y las Belenesteban aún no campaban por los vertederos de la sobreinformación . Reinas de bellezas endulcoradas y modales refinados hasta el delirio, buscando el beso de periquito con el gallardo mancebo, a veces truhan buscavidas, a veces indecisos monarcas con el corazón entregado a su patria (ufff¡).

. Yon Guein o Jon Baine , campaba su fachismo en las sobremesas de los sábados y repartía plomo a todo malhechor sin novia que se terciase, para regocijo de padres pantufleros. Hasta que de vez en cuando la programación dejaba escapar algún titulillo de estos para levantarla moral monárquica del país y los sueños de muchas madres que exclamaban entre suspiros aquello de ¡Qué bien trabaja Vicente Parra!!
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Películas que no dudo en rescatar a mi madre, ya que ella no entiende, no quiere saber y no debe saber nada de ensoñaciones y reminiscencias, ni cuál fue el mejor guión adaptado del último festival de cine y títeres de Laponia.


Luego llegaron "Los Puentes de Madison", pero esto ya es otra historia.


Supersonic-Man

5 comentarios:

sylvia dijo...

Quedo muy mal si digo que no he visto ninguna de estas, ¿no? Ni tan siquiera Sissí... ains, cuantas lagunas hay que llenar :)

Supersonic-Man dijo...

Las lagunas rebosaban lágrimas y amor decente. Ahora toca Crepúsculo y todos sus terribles sucedanios.

hollín dijo...

Las de Sisí SÍ me suenan, valga la redun-dundancia, jeee, aunque creo que no me gustaban mucho porque casi no me acuerdo. Pero me llama la atención ese gran título "¿dónde vas, triste de ti?" JAAA, qué buenísimo!!
Y luego vino "cine de barrio", ufff

Supersonic-Man dijo...

Estos singulares títulos vinen de una cancioncilla que cantaba mi abuela (y muchas abuelas) mientras tendía la ropa o hacía los roscos de vino.

http://www.pequenet.com/canciones/10_musi_master.asp?id=468

Tío Einar dijo...

¡Ostia! ¿Donde vas Alfonso XII? La había conseguido olvidar...
:)))