viernes, 22 de julio de 2011

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Ya estamos en pleno periodo vacacional. Normalmente nos aconsejan emplear este tiempo de no-trabajo (por lo menos los que aún tenemos trabajo) en intentar desconectar de nuestras monotonías diarias y a ser posible cambiar de entorno. Nos han enseñado que hay que dejar aparcadas las preocupaciones, el agobio laboral y el pulso de la ciudad por desactividades más jocosas y relajadas. Cambiamos el paisaje, cambiamos de horarios, incluso cambiamos hábitos alimenticios, aunque sea por sólo unos días, aunque sea por poder acompañar esa jarra de cerveza o ese Brut Nature que por casualidad estaba en la nevera o en la carta de chiringo. Incluso cuando hayamos conseguido desconectar de todo eso que nos hace estar correctamente institucionalizados, que normalmente suele ser cuando nos quedan pocos días de vacaciones, incluso puede que nos haya cambiado la cara por algo menos grotesco y menos avinagrado.

. Hasta aquí estamos todos de acuerdo en que son cosas que deberían cambiar aunque sea por sólo unos días en vacaciones. Pero una caterva como Fanzinosis se preocupa de qué música vamos a escuchar o qué insensatez de ritmos nos van a enchufar durante esos fugaces días. Será música que posiblemente nos sirva de vehículo memorial de esos momentos, y como tal, deberían enfatizar ciertos estados de ánimo o en su defecto, desmerecerlos. No siempre podremos enchufarnos nuestros emepetreses para aislarnos de la contaminación acústica del chiringuito de playa, o de la ensalada de éxitos veraniegos dispuestos a ser el ingrediente detonante de tu siesta o el preciado secreto de tu sangría.


Pues ahora debería ser el momento de recomendaros esa música de cultureta para haceros más cool y poder humillar a los lugareños de vuestro lugar de reposo y hacerlos quedar como auténticos catetos. Pues no, no voy a daros la brasa con grupillos de medio pelo plagiados de otro blog y cortapegados de otras webs que a su vez ya han copiado de otras más apestosas todavía. No, no os voy a hablar de la música que os tenéis que llevar, si no de las que os tenéis que traer de vuelta, junto a la caña de lomo de pueblo, el imán espantoso para la nevera o esa vinacha que nunca sabrá igual que el día que lo bebisteis por primera vez. Me refiero al sonido del mar al atardecer, cuando el populacho se recoje. A los de una siesta mecida por la nana de una chicharra. El sonido del despertar de un mercado, un zoco o la lonja de algún pueblo pesquero justo cuando el sol empieza asomar. El sonido del tren que te conduce a ese destino o el del aire en tu cara cuando andas ya lejos de la civilización.


Y el mejor de todos, el más inquietante y desconcertante. Conseguir encontrar y apreciar la música más valiosa de todas EL SILENCIO.




Me voy tres semanas ha buscar ese minuto de silencio. Por favor buscarlo.


Supersonic-Man

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Primero tendrás que sacar de tu cerebro ese pitido Neurótico.
Felices vacaciones

Sata

sylvia dijo...

Ay, cuaaanta razón llevas. ¡Disfruta esas vacaciones!

Lex Luthor dijo...

No te acabes toda la sangría del chiringo.
A disfrutar

Tío Einar dijo...

Aaaaaaaaameeeeeeeeeén!!!