Ya me quedan horas para abandonarme a la suerte de mis horas libres. Abandonaré mi reloj en un cajón muy lleno de calcetines y el móvil de empresa quedará aletargado a funciones selectivas. Abandonaré cierta disciplina indumentaria y los atuendos más volátiles serán los que me recuerden cada día que estoy de vacaciones. Tal vez abandone un poco este blog, aunque no debería de ser así, ya que forma parte de mi ocio y las ganas de compartir trozos de vida que creo que merecen la pena. Como esta foto que suelo hacer cada vez que me puedo permitir viajar a el Valle de Baztan (Navarra). Es la antigua casa de la guardia civil de Elizondo y está extrañamente mimetizada por un camino forestal que llega a Beartzum. . La hiedra se adueña de su abandono y algún día puede que la foto sea un extraño cubo tapizado en verde en medio de la mismísima tierra media. Si mi ilusión no me abandona, espero poder contemplarlo y recordarlo.
Una vez más nos volvemos a sumergir en territorio fantasma, donde el tiempo deja su huella sin que la soberbia del hombre de querer vencer al tiempo haga su mella.
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Os dejo este interesantísimo enlace para que podáis abandonaros unos minutos. "Urban Ghost"
Año 1992 Pearl Jam realiza en Landgraaf (Holanda) su mejor concierto, un espectáculo que aun recuerdan todos los seguidores. Tocan en el Pinkpop uno de los festivales más antiguos del mundo, ante 60.000 espectadores enloquecidos por la energía que desprenden.
El evento fue retransmitido por la televisión holandesa. Eddie Vedder se encuentra tan a gusto que dice en varias ocasiones que de mudarse de Seattle se iría a vivir a Holanda. Durante el tema "Alive” Jeff el bajista no para de botar junto al guitarrista Mike McCready, mientras Dave Krusen golpea con rabia la batería. Pero sin duda el gran momento llega con la canción "Porch". Eddie Vedder se sube a la grúa de un cámara y ante un público asombrado se lanza sobre ellos. . Eddie "Mesias" Vedder ya no está para estos pollos pero os puedo asegurar que ir a ver a Pearl Jam en directo, incluso hoy en día, es una experiencia inolvidable, casi mística.
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Hace años que debería haber escrito una dedicatoria no sólo a esa gran banda de rock, si no a todos sus seguidores y asiduos a sus conciertos, ya que me demostraron ser unos de los mejores publicos con los que he podido compartir la grandeza del rock en directo y con los que se puede encontrar cualquier artista en un escenario.
Viendo las imágenes del FIB que ahora mismo se está celebrando, me vienen gratos e inolvidables recuerdos de mi paso por él. Muchos conciertos disfruté y mucha juventud me dejé entre incomodidades y anécdotas que estoy seguro que interesan más que cualquier actuación o crítica pseucultural.
Recuerdo que no dejaban pasar comida y un apurado segurata de la entrada persiguió a una chica que comía una manzana. Durante la patética y vitoreada persecución por dentro del recinto, la infractora engulló la manzana entera para desesperación del desconcertado gorilón.
Recuerdo como mi teoría de que las chanclas son el calzado más aberrante ideado por la humanidad, llegó a su cumbre cuando un rio, repito, un rio de orines que se desbordó de una de las cabinas de la muerte, atravesaba uno de los pasos obligados para cambiar de escenario y el respetable que lucía esta simpático atuendo, tenía que cruzarlo, mejor dicho, hundir los pies en una pasta aterradora de meados y lodo, que nosotros solíamos llamar cariñosamente Los Ñordales.
¿Qué son las cabinas de la muerte? Pues son esos lavabos portátiles que se usan en festejos y concentraciones y que no tienen límite para las abominaciones del ser humano. Bien adentrada la madrugada también se les puede llamar cabina del tiempo, ya que hemos visto personas entrar con veintipico de años y salir con aspecto de tener 73 y el semblante de haber visto al mismísimo demonio. No voy a describir la concentración de gases y caldos letales que se concentraban en dos metros cuadrados de PVC caliente, todo ello aliñado con un dulzón hedor a fresa salvaje o plátano tropical. Una vez más me repito e insisto en que la humanidad merece ser exterminada de la faz de la tierra, lentamente y con mucho dolor.
La zona de acampada, si no ha cambiado, solía ser un árido patatal donde los sumerios solían lapidar a los violadores y donde la sombra más cotizada, podía ser la que proporcionaba alguna zarza seca o alguna oportuna ortiga. Total, que te acostabas a las cinco de la mañana y a las ocho tenías que salir corriendo antes de morir de inhalación dentro de la tienda, por no hablar de unas cigarras mutantes que emitían unos ultrasonidos de apareamiento tan aterradores ,que cualquier melodía de radio taxi te sonaba a cantos de sirena. Momento que aprovechabas para refrescarte en las duchas comunitarias tipo Auschwitz y que todo hay que decirlo, lo mejor de las instalaciones, ya que la mitad de l@s jóvenes no llevaban ningún atuendo para la ocasión, repito ninguno. Tengo un amigo que me pidió mis chanclas (de piscina, ojo) y no volví a verlo más. Un recuerdo para Carlos Tonetti, te queremos.
Si querías seguir durmiendo un poco más, la solución era coger la toalla o esterilla y tenderla en medio de la calle del pueblo aprovechando cualquier sombra que durase más de media hora. La postal de las calles de Benicassin al medio día era sobrecogedora. Muchas fotos del terremoto de Haití fueron sacadas de los archivos fotográficos de este festival, fijo.
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La zona de acampada o refugiados, estaba justo al otro lado del pueblo, o sea, que para peregrinar a la zona de conciertos, tenías que atravesar todo el pueblo con la lucrativa intención del ayuntamiento de que te dejases el dinero también en el pueblo. Uno de los recuerdos que me llevé, eran esos carteles que colgaban en los lavabos de bares y restaurantes donde rezaba “PROHIBIDO LAVARSE LOS PIES”. Pobres chancleros.
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Unos de los momentos más surrealistas de mi paso por el FIB, posiblemente sea saliendo de madrugada de zamparte 8 conciertos y rozarte con 25.000 cuerpos sudorosos, en unos de esos arenales que te llevaban hasta el camping. Como si de un espejismo se tratase, un hipnótico speaker anunciaba por megafonía las paellas que estaba preparando en un chiringuito improvisado en medio de una duna. Cuando un insensato se acercó a pedir una botella de agua (recordemos que se trataba de un espejismo) el tipo del micrófono voceo algo así como –ya tenemos aquí nuestra primera ración de nuestra riquísima paella, ¿cómo va esa paella Enrique? –nombre del improvisado cocinero que intentaba ocultar el bochornazo que estaba pasando- el caso es que ahora aún no estoy seguro si lo soñamos o fueron los efectos retardados de la aguada cerveza que expendían en los recintos de conciertos, subir no subía la jodida, pero mear vaya si la meabas , que se lo digan a los chancleros.
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Bueno no quiero explayarme más y sólo me queda decir que conseguí ver grandes conciertos y disfrutar buenos momentos con mis amigos y nunca me cansaré de decir que de los cinco años que estuve asistiendo, jamás vi una pelea ni tuve las sensación de que alguien lo estuviese pasando mal, bueno, los chanqueros si un poco, pero y lo qué nos reímos……….. .
Puestos a recordar rescataré uno de esos grupos que casi nunca nos fallaron en el FIB. Dedicado a toda la caterva y a Borriol.
Pueees que los dos chalados de The Books se han sacado un disco la mar de bueno y entretenido, Se llama "The Way Out". Y yo que les pregunto, mientras beben ponche en una vasija, ¿cómo lo habéis hecho para no sonar pedantes? A lo que Nick me responde reventándome un globo en la jeta. Maleantes...
Sigo a la banda neoyorquina desde su disco "Alligator", para mi una obra maestra en toda regla. El siguiente disco "The Boxer", es un disco para degustar y digerir lentamente, pero que te deja un regusto acojonante, a la altura del anterior. Pero, ay amigos! el último disco es la rehostia si te gustan el resto de discos. Con éste último para mi se consagran como una de las bandas independientes más importantes de esta década (toma ya!) y ya está entre mis bandas preferidas. Tuve ocasión de asistir a un directo en Barcelona en el 2007 y que me dejó con el culo hecho pepsicola, puesto que me esperaba algo más relajado, pero no os imagináis la energía que desprenden en directo. Comunión total.
Bueno, sea ésta una entrada-despedida-hasta después de vacaciones...y que mejor noticia que brindaros el primer avance de la programación del Festival de Sitges, donde brilla con luz propia la última gamberrada/genialidad de nuestro queridísimo Harmony Korine, Trash Humpers...¿Reservamos entradas ya...?